En aquella ocasión algunos que habían llegado le contaron a Jesús cómo Pilato había dado muerte a unos galileos cuando ellos ofrecían sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”. Lucas 13:1-5
La semana pasada leí que un reconocido predicador norteamericano dijo que el terremoto de Haití es consecuencia de "su pecado, su idolatría y su vudú". Generalmente cuando pensamos en Haití, pensamos en un pueblo pecaminoso y lejos de los caminos de Dios. Un pueblo con una condición espiritual que -según creemos- es muy "diferente" a la nuestra.
Me llama la atención el parecido entre esta situación y lo que Lucas narra en el pasaje citado. En aquella ocasión, también murieron muchas personas aplastadas, según creyeron algunos "por haber sido unos pecadores". Es impresionante la coincidencia. Sin embargo, lo que realmente me impresiona es la respuesta de Jesús. Una advertencia clara, simple y sin rodeos. Ojalá que nuestro pueblo, y nosotros mismos, entendamos Su mensaje.
Leído de otro modo: "¿Piensan ustedes que aquellos haitianos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás seres humanos? Ciertamente que no; y si ustedes no se convierten, perecerán de manera semejante.Y aquellos miles que murieron aplastados en Haití, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de la tierra? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante.”
martes, 26 de enero de 2010
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